lunes, 7 de diciembre de 2009

Böcklin y un día viajé

Primero fue la isla, madre.
Cerca de Corfú.
El fuego no me quema, madre.
El fuego no me quema.



Os dije, madre, el fuego no me quema, madre.
He soñado un sueño de luz en la duermevela
era por la tarde,
y la luz crepusculaba tras la siesta del sudario azul,
del sudario azul
Un sueño algo intranquilo pero
El fuego no me quema, madre.
El fuego no me quema.





Me dijistéis que durmiera, madre.
Me dijistéis que durmiera.
Y yo os creí.


Pero entonces...





Era oro.
Era fuego y oro Fuego
y oro -el fuego no me quema, madre
La primera vez
Era noche noche sin estrella, madre
El fuego no me quema
Madre
La primera vez.

Vi al hombre y vi cipreses y

El fuego no me quema, madre
El primer sueño
El fuego no me quema, madre.
EL FUEGO NO ME QUEMA.



Luego hubo tanta luz
en el lácteo gérmen de los tiempos
Sueño que sueño
el día
sueño que sueño
el fuego
no me quemaba, madre,
la segunda vez
El segundo sueño.




Pero ahora
ya ha oscurecido.
Fuego
camina conmigo Y
ya nunca
más despertaré.

Soñé el sueño de la muerte
el primer sueño, madre, el quinto
sueño y ya nunca
más despertaré


Oh, nunca
se dará la vuelta
nunca
el lienzo blanco de mi barca el
manto
de mi sueño
oscuro
remo
y lanza, madre,
ciprés y roca,
remo y lanza y
vale.
Madre.


El fuego no me quema, madre.
Es éste un ataúd de pino es
éste es un lugar tranquilo
El fuego no me quema, madre.

Muerte navega conmigo.


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