viernes, 13 de noviembre de 2009

Existencia y esas cosas

¡Dios! Sí, ¡estoy vivo! Puedo salir a la calle y correr como un loco. Puedo acercarme a la Ciudadela, tirarme al suelo y observar las estrellas. Puedo escuchar las canciones que me gustan, puedo pasar noches enteras leyendo. Puedo desaparecer y vivir en otro mundo ajeno al real durante un instante. Puedo sentarme en la ducha y bajar la cabeza mientras el agua cae sobre mi cabello. Puedo gritar cuando me apetezca, puedo tomarme una cerveza en un bar solo y hacerme amigo de la camarera. Puedo hablar con quien sea. Porque sí, he roto con todo, con las falacias que me llevaban al absurdo. La ruptura se ha producido. Y aunque el demonio del existencialismo intente clavar su daga en mi sien, no podrá conmigo. No podrá conmigo, porque puedo. Soy. Estoy vivo. Mi existencia es. Es. Soy. Nadie puede negarlo. Lo sé. Puedo escribir aquí lo que quiera. No puedo volar, ni ser inmortal, pero el poder no tendría gracia si no pudiera algo. No es absurdo. Me doy cuenta de que no lo es. Puedo serlo o no según cómo se mire. Esa es la cuestión. El ser, la existencia...el vacío, el color más oscuro. Los límites y la independencia no son posibles, pero están cercanos, los palpo, cada vez están más cerca. Estoy vivo. Hay un devenir que me alegra la vida. Viva la existencia y la madre que la parió.

No hay comentarios: