



Se sabe que esto es lo último, y hay que mirar con atención.
Se sabe que Ella siempre lo fue.
El amor o la soledad,
o acaso
dos soledades juntas.
..........
Si nos remontamos al principio -no hay tal-, el sueño acontece por primera vez.
El mundo no es mundo, no termina nunca.
Si nos retrotraemos a los tiempos en que el tiempo...
No.
..........
Veamos:
Ella es así. Es una mesa blanca, es la de cristal. Es la del principio.
Ella...
..........
Si articulamos dos palabras, una frase de amor que sea suficiente,
que baste a la cercanía. que la alcance, que agote la distancia,
Podremos...
Si tan sólo...
..........
Desde el principio:
El mundo mundo, que fue creado,
para colmar el espacio que ofrece,
tal es la intensidad del vacío.
Si por un leve recuerdo recordamos, al verla pasar, quieta, callada, llena de luz eléctrica,
O luz de verano porque Ella sale a la luz, o espera la luz, y la toma así...
..........
Espera:
Ella ha salido,
a la extrañeza de los años que se aglutinan.
Tal es el día luminoso.
Si en un cierto instante el mirar precede el vuelo,
todo el velo
de ternura animal
que se enfangaba en los lindes del deseo
vendrá a colmar este sueño de luz.
Si Ella detenida, en la última y el fin.
Esperando,
como si tuviera
que aguardar todas las nadas de esta tierra,
las cosas que nunca se avecinan,
y que temen,
sin duda,
que temen,
el rigor de la ausencia,
y que hay que callar.
Tal es,
de la soledad el papel.
Y así,
en la severidad de esta idea,
la calle, los besos
que no se han de dar,
al reflejar de un espejo
muy viejo, un reflejo
dos días durante
esos días de paz.
Que Ella vuelva entonces, eso nos decimos,
que Ella vuelva
si nunca se ha ido.
Que vuelva,
para callar,
no a nosotros,
al lugar eternamente instantáneo que le coresponde.
Si Amor es café
es cine o ausencia,
que sea la ciencia
quien dicte esta fe.
Porque se sabe que la soledad,
de Ella perpetuamente,
muy pocas veces admite la de dos.
Si dos a veces acepta el deseo una parte
-es inevitable-,
y no sufre menoscabo.
Que sea el rigor de los días caídos,
los ojos hundidos
los dos malheridos
quien venga a placer.
Que Ella espere en la puerta o sentada,
dolorosamente,
en la última y el fin.
Y que espere todo.
No importa cuánto tiempo nos lleve,
de contemplación o espera,
con el corazón
atestado de luz vacía,
en el umbral
o con los días traspasados,
y qué formas haya distintas de amarla.
No importa cuánto tiempo,
si es todo,
o sólo infinito.
Se sabe que Ella siempre lo fue.
El amor o la soledad,
o acaso
dos soledades juntas.
..........
Si nos remontamos al principio -no hay tal-, el sueño acontece por primera vez.
El mundo no es mundo, no termina nunca.
Si nos retrotraemos a los tiempos en que el tiempo...
No.
..........
Veamos:
Ella es así. Es una mesa blanca, es la de cristal. Es la del principio.
Ella...
..........
Si articulamos dos palabras, una frase de amor que sea suficiente,
que baste a la cercanía. que la alcance, que agote la distancia,
Podremos...
Si tan sólo...
..........
Desde el principio:
El mundo mundo, que fue creado,
para colmar el espacio que ofrece,
tal es la intensidad del vacío.
Si por un leve recuerdo recordamos, al verla pasar, quieta, callada, llena de luz eléctrica,
O luz de verano porque Ella sale a la luz, o espera la luz, y la toma así...
..........
Espera:
Ella ha salido,
a la extrañeza de los años que se aglutinan.
Tal es el día luminoso.
Si en un cierto instante el mirar precede el vuelo,
todo el velo
de ternura animal
que se enfangaba en los lindes del deseo
vendrá a colmar este sueño de luz.
Si Ella detenida, en la última y el fin.
Esperando,
como si tuviera
que aguardar todas las nadas de esta tierra,
las cosas que nunca se avecinan,
y que temen,
sin duda,
que temen,
el rigor de la ausencia,
y que hay que callar.
Tal es,
de la soledad el papel.
Y así,
en la severidad de esta idea,
la calle, los besos
que no se han de dar,
al reflejar de un espejo
muy viejo, un reflejo
dos días durante
esos días de paz.
Que Ella vuelva entonces, eso nos decimos,
que Ella vuelva
si nunca se ha ido.
Que vuelva,
para callar,
no a nosotros,
al lugar eternamente instantáneo que le coresponde.
Si Amor es café
es cine o ausencia,
que sea la ciencia
quien dicte esta fe.
Porque se sabe que la soledad,
de Ella perpetuamente,
muy pocas veces admite la de dos.
Si dos a veces acepta el deseo una parte
-es inevitable-,
y no sufre menoscabo.
Que sea el rigor de los días caídos,
los ojos hundidos
los dos malheridos
quien venga a placer.
Que Ella espere en la puerta o sentada,
dolorosamente,
en la última y el fin.
Y que espere todo.
No importa cuánto tiempo nos lleve,
de contemplación o espera,
con el corazón
atestado de luz vacía,
en el umbral
o con los días traspasados,
y qué formas haya distintas de amarla.
No importa cuánto tiempo,
si es todo,
o sólo infinito.

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