
Mirad como se nos insinúa sutilmente. Observad su cara de prepotencia. ¡Ven aquí chaval que te voy a dar lo tuyo! Está por encima de nosotros, es un dios, jamás podremos alcanzar lo que fue, lo que representa, siempre nos mirará y juzgará desde su cómoda postura (siempre y cuando no haya una noche de borrachera inglesa, quién sabe). Quédate con tu perfecto Dorian Gray, mariquita.
---
Que esto no se interprete como un ataque homófobo -a mí me van las dos cosas (porque soy así de pogre, y además Oscar está buenísimo)- ni tampoco como una amarga despedida o carta de suicidio como ha pasado en otras ocasiones.
--
¿A qué viene esto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario