
Vamos a susurrar,
que tiene intención de conquistar
un territorio
muy extenso.
Más ni menos.
Con el único aliciente
de sus ojos visionarios
y una espada que tiñeron de luz
a propósito,
con el fin de deslumbrar las pesadillas.
(Cabalga montura
por las tierras robadas al sueño
y no detengas.
El día es largo al fin.)
Ahora que esta historia
empieza,
como un paraíso ignoto,
y llega a su término;
date la vuelta y sigue.
Todo lo que ves es tuyo.

No quieras nada.
Camina.
Regresa.
Camina.
Regresa.
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