martes, 12 de enero de 2010

Ya no queda nadie. El alma de los poetas - Charles Trenet

El chico francés no tiene quien le escriba.
Entiéndase, no sabe qué cojones ha venido a hacer aquí.
Cuando mira hacia atrás ve una pared de cartón -o de rígido papel; cemento a veces-, pero él lo que desea es regresar a París.
Sí, sí. París.
Allí recuerda las canciones.
El cielo, gris de París, que es como una canción, vámonos de Montpartnasse, vámonos al mar.
De nuevo adiós a todo esto.
Eric Rohmer también estuvo en París.





(y: http://www.espacioluke.com/Marzo2001/kuroki.html)

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