Estoy cansado (hastiado y demás sinónimos) de oír que el papel va a morir. Es más, que está ahora mismo feneciendo mientras escribo esta mierda en un blog entre millones y millones que existen que nadie lee. O pocos, tampoco menospreciemos a nuestros queridos lectores.
El papel está muriendo, no lo neguemos. Pero no es únicamente una cuestión de ese avance imparable de la técnica. Ni tampoco de los retrógrados románticos que se aferran a los libros y periódicos: "A mí me gusta manejarlo, pesarlo, olerlo...". Un enoramiento un poco extraño. Aunque he de decir que me siento húmedo cuando leo los artículos de Vila-Matas, Boyero y demás.
En realidad, lo que está muriendo son las grandes ideas, los mensajes válidos y, sobre todo, valiosos. Relativismo, otra vez. Empieza a ser angustioso, de verdad. Por favor, la palangana: ahora mismo me siento como Bartleby.
No son pocas las webs que se dedican a contar esta crónica de una muerte anunciada. Pongamos un ejemplo: http://www.lamuertedelpapel.com. Una página bien creada, con un diseño sin ornamentos excesivos que nos aporta una sensación de sobriedad y de credibilidad. La cosa no pasaría de ahí si, entre algunos de los grandiosos y archiconocidos personajes que se honran en escribir en esta web, que, quién sabe, intentan llegar a ser periodistas de prestigio, profetas de un nuevo mundo, existiera una sola idea decente. He escogido uno de los mejores artículos, de los más extensos que oferta esta página de forma gratuita a sus lectores. Este mundo tan democrático no podría cobrar por tales cuotas de conocimiento.
Y cito del mítico y alabado por el mundo entero, Sergio Aguirre, uno de los mejores opinadores de esta web. Su columna se llama "Tiempos torcidos". Muy original. (Copio y pego un artículo completo)
Promiscuidad de ideas.
Por: Sergio Aguirre
El título de este escrito es un pleonasmo. Toda idea es promiscua. Proviene de una memoria interpretada por sistemas diferentes y con mecanismos epistemológicos variables y de toda índole. De ahí lo ilusorio u utópico del dogma dizque cristalino.
Lo importante finalmente no son tanto las ideas. Esas van y vienen, -cuantas veces no tenemos ideas que luego olvidamos, por no apuntarlas-, sino su comunicación, a través del lenguaje.
Lenguaje promiscuo, ideas promiscuas, sociedades promiscuas.
sergio@lamuertedelpapel.com
Desde mi humilde opinión (ojo, igual de válida que la del resto de seres pensantes que recorren el mundo, que si no luego me tildaran de fundamentalista, y lo que es peor, facha), este artículo merecería optar al premio Pulitzer. Y no es sólo una cuestión de que el mensaje que expone Aguirre sea sobresaliente, sino porque, también, utiliza una economía en el lenguaje que se adapta a la perfección a estos tiempos de crisis. Vamos, digna de alabar. Metáfora y símbolo de la época.
Sigamos con otras cosas. Porque otros hablan de puntos medios dentro de esta muerte tan tenebrosa. En Internet, información básica, actualidad. En el papel, información extensa, precisa, con contexto e interpretación. Qué bonito, qué sencillo. ¿Pero de qué coño hablas si el papel ya ha muerto?
1 comentario:
Gracias. Es la primera crítica que recibo. Tienes abiertas las puertas de la muertedelpapel para tus escritos. Sergio Aguirre.
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