---Cueva del recogimiento y cansado y surrealista-automáticamente agostado azote de viudas pudientes---
viernes, 18 de junio de 2010
The little cracks they escalated - (Once) (y II)
La sola remota posibilidad de que aquello exisitera le llenaba de indignación el lacrimal. Puestos a ser, seamos al menos en invierno cubiertos de un manto como si fuera primavera. Alguno, alguno de algunos quizá, se dedicaría a mentir, pero eran mentiras tan raras que pasaban por engaños, engaños, y aquí de nuevo hacemos un alto y regresamos, engaños al lacrimal, como si la sola remota posibilidad de las cortinas -cortinas amarillas que aprendimos a cortar, juntos, a la medida de la ventana- pudiera retrasar el estallido de un universo. Ahora, ahora que nuestros hijos no saldrán de barriga o lacrimal ni memoria ni viaje a Venecia -ya no somos pobres que compadecer en este pobre país, pero queremos todavía conservar cierta pobreza-, hechos grabados al sol, hechos recordados a la luz de una sombra, hechos que se transmitirán repetidos de pantalla en pantalla de computador, cielo o lavadora, y que advertirán a futuras estaciones de los peligros que conlleva alejarse de un sitio y la destreza cruel para desenvainar tenues y remotos peligros de amor escapados de la sola remota posibilidad ya no indignada de un sencillo lacrimal.
De cuando la grabábamos -sólo con nuestros ojos- a Ella preparando la cena y era hermoso el ir entristeciendo.
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