viernes, 10 de septiembre de 2010

Detroit es el abismo, confirmado.

[http://blogs.elpais.com/motel-americana/2010/07/detroit-es-el-abismo.html

http://harpers.org/archive/2007/07/0081594

http://places.designobserver.com/entry.html?entry=13778

http://www.mlive.com/entertainment/detroit/index.ssf/2010/09/video_johnny_knoxvilles_detroi.html]







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Los diseñadores quieren diseñar. Los artistas y los músicos indie, que mueven sus melenas de modo casual y como en trance elegante sin dejar caer sus gafas de pasta, ni arrugar sus calcetines de colores, quieren hacer lo que quiera que hagan, en locales, loft y demás sitios cool.
Si vas a Detroit, que por otra parte es una ciudad americana -"antigua" ciudad, por lo visto-, te toparás con una fórmula gastada del Medio Oeste: no hay desierto por otro lado ni gasolineras, es una decadencia de ciudad, no de región, es decir, no es una decadencia del paisaje y el espacio, sino tan sólo de edificios.
Ahora bien, una ciudad lo es todo. A la hora de cagar, de ver la televisión, de ir al centro comercial, de ir al cine del centro comercial, de quedar junto al centro comercial para bailar en la disco de las proximidades, es importante una cierta clase de basamento sólido, esto es: edificios de envergadura moderna, carreteras asfaltadas, policías atentos, algún edificio diseñado por un arquitecto de gafas de pasta, cosas de diseño o cosas funcionales, parques para los perretes y los niños, bastante menos gente de mal vivir en el extrarradio, a poder ser menos negros o que vistan mejor, y sobre todo un edificio emblema de la ciudad diseñado por un arquitecto importante que lleve gafas a juego.
Es vital, para todo ello, pues: un sentido de comunidad: Detroit resurgirá de sus cenizas. Detroit ya no es lo que era pero lo será, de nuevo. Antes esto estaba plagado de industrias pujantes, empleos y coches boyantes, casas pudientes y clubes elegantes pero industriosos -este es el matiz de Detroit-, y ahora sólo resta la General Motors y unas cuantas cosas alrededor.
De noche si miras por la ventana del loft donde os habéis reunido vuestros jóvenes y liberales amigos para cenar alguno apuntará: "de noche Detroit parece una ciudad". Con las lucecillas y tal. Pero de día... Santísima madre de día, Santa Vírgen Dios Hijo de Dios, bendito.

Vamos a habitar las ruinas (¿no oisteis hablar de lo que crece entre ellas?). Las del colegio y de la iglesia de la avenida adyacente al bulevar principal. Un camión que no explota.
No bulle gente, no bulle ni el sol casi, es una ciudad fantasma. ¡No hay movimiento! Ni de ida ni de vuelta.
No exageres.
Hay que reconvertir Detroit en una ciudad cool donde masturbar a los loros.
Esto es. Reconvertirla en una ciudad entregada al sector servicios.
Artistas -todos sois artistas, gente, todos lleváis un artista en vuestro interior, ¡explotadlo, caray!; ¡artistas!, acudid a Detroit, llenad los sótanos con vuestras performances y creaciones y estatuas bonitas y cortos-documentales. Revertid con vuestras manos y mentes tornasoladas el "suicidio cultural" de esta ciudad gris.
Es la hora del cambio.
God bless you, hijos míos. Hijos de vuestros padres.
Ya os vale.

[China se aproxima. Y es más moderna que vosotros. No esconde nada, nada letal. Es simplemente que es así, ella misma...]

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