-Buenas.
-Buenas, ¿qué desea?
-Me gustaría me informara sobre las novedades literarias, si fuese posible.
-Nada más sencillo, caballero. En este expositor dispone de una muestra altamente representativa. Por ejemplo, este de Sándor Márai acaba de llegarnos.
-Ya veo. Me suena. Pero Sándor Márai está muerto, ¿no?
-Sí... sí, definitivamente. Creo que sí.
-Pues entonces ya no se trata de novedad, señor mío, como verá usted.
-Hombre, señor, es novedad editorial, que de eso se trata, por primera vez publicado en español.
-Déjese, déjese. ¿Coincide conmigo en que Von Karajan es el mejor director de todos los tiempos?
-Sí, por descontado. Bueno, aunque a inmediatamente después de Emilio Aragón, y Lars Von Trier o Woody Allen. Esos tíos son hachas.
-Oh, claro, claro. Los decorados y los homenajes, respectivamente. Magnífico, esplendoroso, brillante. Qué desparpajo, qué luces y qué sombras. Claroscuros diría yo. Qué risas.
¿No tendrá algún libro suyo?
-Oh no, lo siento, se han agotado. Todos los de cine y fotografía acrobática; son muy buenos y las gentes cosmopolitas se los llevan bajo el brazo; esos y los de Goethe.
-¿Novedad?
-No se pase.
-Está bien.
...
-Bueno... Pues entonces le pregunto directamente por su familia, ciudad, su comunidad, estado de cosas, nación, y el mundo.
¿Qué tal usted y qué tal todos?
-Divinamente. Este calor. Tan bondadoso.
Se nos hecha encima...
-Sin hache.
-Perdón. Se nos echa encima, porque yo esta mañana he salido con apenas tres abrigos...
-Exagera.
-No, usted. Que es un tocapelotas y muy lúcido.
-Tal vez...
...
-Esto decae.
-¡¿Quién ha dicho eso?!
-Yo, yo, el cliente. Constato un hecho.
-Ah, siga.
-Nada, que si me recomienda algún producto en particular.
Sálgame ahora con algo de los hermanos Marx.
-Yo nunca pertenecería a un club que me...
-Brillante. De nuevo. Brillante.
-Muy agradecido.
-Dios le guarde la vida muchos años, y que cumpla muchos más.
-¿Pero no era usted el lúcido sentimental aquí, así, inclinación y rollo posmoderno, Beckett-Ionesco y patafísica tal?
-No, no, descuide. Esto es mucho más frívolo. Fíjese que no es nada más que la antesala. Para pasar la caló.
-Que llega fuerte.
-No lo jure.
-De acuerdo.
...
-Bueno. Bueno. Pues decididamente me va usted a ofrecer un buen título aleatoriamente. Desde Plinio, pasando por Plotino o Leopardi, hasta Carver. Fíjese lo que le digo.
Lo que usted quiera.
-Yo no sé... No sé si puedo... No sé si debiera...
-Dése usted el gusto, hombre. Qué es un día. Así las canta el gallo. Mañana muertos. La sota de bastos discreta. Quien a buen árbol se arrima...
-Comprendo, comprendo. Pero definitivamente, y con todo el dolor de mi desangelado espíritu, no puedo.
-Comprendo igualmente. Es usted marica, ¿no es eso?
-Sí, sí. Pero... ¿cómo lo ha sabido?
-Por la forma en que me masajea los huevos.
-Ah. Ja, ja. Ja, ja. Soberbio.
-Igualmente del mismo modo y con fervoroso anhelo.
-Gracias.
...
-Cuánta gente afuera.
-¿Afuera?
-Sí.
-La gente sólo sabe comer y cagar.
-Vírgen del amor hermoso.
-San Pedro se la bendiga.
-Deje, deje.
-Amén.
...
...
-Bueno. Ya sé. Me va usted a dar una autobiografía no autorizada de la princesa Letizia.
Pero en versión original. Y con subtítulos. Hágame el favor.
-Uhm. Sólo me queda una. Está en checo y sin subtítulos ni notas al márgen.
-Dios bendito.
Un año sin Paco (pero con él)
Hace 9 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario