lunes, 29 de noviembre de 2010

ISLA, peninsula, montaña, Dominio, Jenny - [Preámbulo a un epílogo] [VI]


Imagina no un lugar inimaginable, con torres altivas, oscuras y luctuosas puertas, que franquean caminos desolados o frondosos, islas desiertas, o misteriosas cascadas.
Un lugar cierto, real, pero donde no haya nadie.
Nadie excepto la persona que te recibe, o la persona que llega.

Como Ulises desterrado, pero mucho más lejos del origen, como si hubieras aprendido algo de los siglos, y la Tierra se hubiera dado la vuelta, tú en tu Máquina del Tiempo, escapando de los morlocks y tal, y luego esperando sentado, en el año tropecientos, explorando al principio los alrededores, y luego frente a la costa a la vez expectante y temeroso del atardecer.

No un paraje venido abajo, marchitado, civilizadoramente hablando vs. naturaleza, sino algo del estilo última noche en Twisted River, u hoy hemos llegado a la playa del mañana.

Un sitio como Alaska. Como HACIA RUTAS SALVAJES, solo que diferente, más mítico, más pequeño y grande (sin nociones de profundidad), sin caribúes por todos lados, como los protectores, un horizonte del Oeste, o, mejor, el escenario siempre verde de las primeras leyendas, solo que trastocado para que se adecúe a tu noción de la soledad como metáfora, metáfora que se une a veces con la música, generalmente es literatura, no lo es.

Como los relatos de PAISAJE de POE: el "sentido espiritual secreto". El arribar en el Dominio de Arnheim al anunciarse la tarde.


Sin necesidad de detallar, porque no vale de nada, ni de dar explicaciones.
SUKKWAN ISLAND, solo después de haber leído la sinopsis, simplemente:

"Una isla salvaje en el sur de Alaska, a la que solamente puede accederse en barco o hidroavión, repleta de frondosos bosques húmedos y montañas escarpadas. Este será el inhóspito decorado donde Jim decidirá fortalecer las relaciones con su hijo Roy, a quien apenas conoce. Doce meses por delante, viviendo en una cabaña apartada de todo y de todos: parece una buena oportunidad para estrechar lazos y recuperar el tiempo perdido."

Parece lo típico. Y en Alaska, donde no hay casi nadie.
El potencial de la naturaleza, naturaleza formadora, conformadora, los osos dando zarpazos a los salmones, en valles de magnitudes que quitan el aliento, el espacio, ríos cristalinos, etc.
Es una imagen evocadora (que evoca). Y un buen punto de partida.
Pero tiene que ser un final.

.....
Imagina que tú estás en la ciudad imaginable.
No es reproche. Es interrogante.

Y dices, preámbulo.
En la playa del mañana, diálogo:

-"Llegamos, llegamos X, a la orilla, naufragamos..."
-"Esto es enorme Y..., no hay nadie. Esto es enorme..."

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