
Dios cómo sudan, ¡CÓMO SUDAN LOS BESTIAS!
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Por cierto, ¿sabéis aquella historia del músico-monje Monk recluido en la última -pero aún extensa- parte de su vida en una habitación sin querer volver a tocar? ¿La sabéis?
¿Lo del silencio y todo eso?
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En fin...
Todos vuestros pecados os serán perdonados si os arrodilláis a tiempo.
No os confundáis; esto SÍ es libertad; y no otras cosas como solamente respirar.
O precisamente eso.
All that Jazz...
(Aleluya hermanos).
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